¿Cuáles son las principales diferencias entre la Fecundación in Vitro y la Inseminación Artificial?

¿Cuáles son las principales diferencias entre la Fecundación in Vitro y la Inseminación Artificial?

Por el Comité Editorial de Reproducción Bilbao

La reproducción asistida es una ciencia todavía desconocida para muchas personas. En la mayoría de los casos, ese interés aparece sólo cuando una pareja ha pasado un tiempo buscando el embarazo y no lo ha conseguido, y empiezan a sospechar que pueden tener algún problema relacionado con su fertilidad.

En ese sentido, sabemos que muchas veces encontraréis palabras y conceptos que pueden ser un poco difíciles de entender o que os puede llevar a confusión. Poco a poco os queremos ir explicando algunos términos que, aunque son muy comunes para nosotros, pueden generaros ciertas dudas.

Diferencias entre Fecundación in Vitro e Inseminación Artificial

La Inseminación Artificial y la Fecundación in Vitro son dos de los tratamientos más demandados en las clínicas de reproducción asistida, y aunque, en algunas ocasiones se confunden, la diferencia y los casos en los que se puede llevar a cabo cada uno, son muy diferentes.

Antes de explicaros cuáles son las diferencias entre ambas, vamos a definir en qué consiste cada tratamiento:

    • La inseminación artificial, también llamada Inseminación Intrauterina, es una técnica mucho más sencilla, en la que se introduce una muestra de esperma, previamente tratada en el laboratorio, en el útero de la mujer en el momento idóneo de la ovulación. Los espermatozoides depositados llegan por sí solos hasta el óvulo, momento en el que se producirá la fecundación, es decir, la fusión del óvulo y el espermatozoide.
    • Por su parte, la Fecundación in Vitro (FIV), es una técnica más compleja en la que la fecundación de los óvulos y espermatozoides se lleva a cabo en el laboratorio mediante diferentes procedimientos. Una vez se obtienen los embriones son transferidos al útero de la mujer.

Ahora que ya sabéis a grandes rasgos en qué consiste cada técnica, os vamos a explicar las principales diferencias entre una y otra de una forma muy sencilla:

    • La Inseminación Artificial o Intrauterina se aproxima más a la fecundación natural que la Fecundación in Vitro, ya que la fusión del óvulo y los espermatozoides se produce en el aparato genital de la mujer. En este caso, el especialista ofrece, por así decirlo, una pequeña ayuda a los espermatozoides para facilitar su recorrido hasta el óvulo. Por el contrario, en la Fecundación in Vitro, el proceso de fecundación tiene lugar en los laboratorios diseñados específicamente para ello, con el objetivo de obtener el mejor embrión para transferirlo a la paciente.
    • La Inseminación Artificial es menos agresiva que la Fecundación in Vitro para la paciente ya que no requiere la extracción de los óvulos. Por el contrario, en los tratamientos con Fecundación in Vitro sí que es necesaria la extracción de los óvulos de la paciente, proceso que se realiza en quirófano y bajo sedación para que la paciente no sienta molestias.
    • La Fecundación in Vitro, permite dar solución a casos más complejos y con mayor dificultad para conseguir el embarazo que al Inseminación Intrauterina. Hay que tener en cuenta que en este tratamiento se seleccionan en el laboratorio los mejores ovocitos para obtener así el mejor embrión y transferirlo a la paciente. Por ejemplo, ante casos en los que se presenta una alteración grave de la calidad del semen, obstrucción de las trompas o casos de endometriosis en su fase más aguda, la inseminación artificial no permitiría lograr la gestación.
    • En cuanto a las tasas de éxito, la diferencia es bastante notable entre uno y otro. La Inseminación Artificial se asemeja mucho más a las probabilidades que tendría una pareja que busca el embarazo de forma natural, sobre el 15%.  Por todo lo detallado anteriormente, la Fecundación in Vitro consigue unas tasas de éxito mucho más elevadas, superando el 50% en un primer ciclo y por encima del 90% en tres intentos. Además, existe la posibilidad de que una vez conseguido un embarazo y si se dispone de embriones preservados, la mujer pueda completar su familia sin tener que someterse a todo el tratamiento de nuevo.

Es importante, también, entender que en todos los casos siempre será el especialista el que determine y paute con los pacientes cual es el mejor tratamiento en función de las pruebas, analíticas, historial o perfil de los propios pacientes, personalizando al máximo el tratamiento para conseguir el embarazo lo más pronto posible.

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