¿Puedo ser madre si no tengo pareja?

¿Puedo ser madre si no tengo pareja?

Por el Comité Editorial de Reproducción Bilbao

Cada vez son más las mujeres que quieren cumplir su deseo de ser un hijo a pesar de no tener pareja. Factores como la edad hacen que se planteen esta posibilidad sin esperar a encontrar una pareja estable. En ese sentido, las técnicas reproductivas ofrecen el camino a cumplir sus sueños gracias a los tratamientos en los que se usa el semen de un donante anónimo para fecundar su propio óvulo en el laboratorio.

Hoy os queremos hablar de las distintas opciones que tienen las mujeres que se plantean la maternidad en solitario.

Donación de semen

Los tratamientos en los que es necesario la donación de esperma consisten en utilizar una muestra de semen, previamente analizada y capacitada en nuestros laboratorios, de un donante anónimo y realizar el proceso de fecundación con el óvulo de la paciente, bien sea a través de una inseminación artificial o a través de una Fecundación in Vitro, realizando el proceso de fecundación en el laboratorio.

En este sentido, es debemos recordar que la legislación española solo permite la donación anónima y, por ello, somos los especialistas de la clínica los encargados de hacer la selección de la muestra del donante. Para ello se realizan una serie de pruebas y análisis para determinando al donante que más coincida con la paciente, prestando especial atención al análisis genético para aumentar las probabilidades de éxito en el tratamiento.

En cuanto a la elección de la técnica más adecuada para desarrollar el tratamiento, debemos conocer y diagnosticar de forma personalizada a cada paciente para conocer el estado de su fertilidad y sus condiciones reproductivas.

¿Inseminación artificial o Fecundación in Vitro?

La inseminación artificial con semen de donante es la opción más sencilla y más se asemeja al proceso natural. Hay que recordar que las mujeres que quieren tener hijos, en la mayoría de ocasiones, no presentan problemas relacionados son su fertilidad.

La Inseminación Artificial consiste en introducir la muestra de esperma seleccionado dentro del útero de la mujer a través de una cánula.  Para ello se realiza un estudio del ciclo menstrual para conocer el momento de la ovulación, es decir, cuando el óvulo sale del ovario y llega a las trompas de Falopio.

Durante el proceso, es fundamental controlar el crecimiento de los folículos mediante ecografía para poder depositar el semen en el momento oportuno, aumentando la probabilidad de embarazo.

La Fecundación in Vitro es una técnica más compleja, pero con mayores garantías en los casos en los que encontramos alguna anomalía en los estudios indicados.

En este caso, mediante la Fecundación in Vitro se extraen los óvulos de la paciente, y se fecundan en el laboratorio con la muestra del semen del donante anónimo.  A continuación, se transfieren los embriones obtenidos al útero materno. Tras esto, los embriones implantarán e iniciarán su desarrollo hasta el momento del parto.

Para aumentar la probabilidad de embarazo, la mujer recibe un tratamiento de estimulación ovárica con bajas dosis de medicación hormonal antes de la extracción de los óvulos.

La intervención para obtener los óvulos se conoce como punción folicular. Es una intervención sencilla, pero se realiza bajo anestesia suave o sedación para evitar las molestias del procedimiento.

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