¿Puede un ataque de ansiedad durante la beta-espera, evitar que se produzca la implantación del embrión?

¿Puede un ataque de ansiedad durante la beta-espera, evitar que se produzca la implantación del embrión?

Por Olivia de Prado

Antes de dar respuesta a esta pregunta, vamos a hacer un recordatorio de lo que significa Ansiedad y Estrés, para entender con mayor precisión, las implicaciones que estos procesos tienen en nuestro organismo.

Muchas de las pacientes que acuden a las consultas de Esterilidad están sometidas a un grado elevado de Estrés.

Generalmente confundimos la Ansiedad con el Estrés, pero ambos procesos son diferentes, aunque están relacionados entre sí. El primero hace referencia a la respuesta emocional, y el segundo a las manifestaciones fisiológicas.

El Estrés es un proceso ante las demandas del medio. Sería la respuesta fisiológica de nuestro organismo. En ese proceso interpretamos si vamos a ser capaces o no de dar una respuesta adaptativa. En caso de que no sea así, percibimos una amenaza que dispara la respuesta emocional que es lo que denominamos Ansiedad.

El Estrés intenso y mantenido en el tiempo provoca en el organismo una serie de alteraciones hormonales, como la hipersecreción de cortisol y el aumento de la secreción de prolactina y melatonina, que inhiben la ovulación e interfieren en la Reproducción, dificultando la consecución del embarazo de manera natural. Este es uno de los principales motivos por el que las mujeres no quedan embarazadas cuando están pasando por una situación estresante en sus vidas.

Cuando la mujer llega a Reproducción Asistida (RA), generalmente llega desgastada a nivel emocional, debido a los continuos fracasos de los intentos en casa. Este desajuste emocional se puede intensificar con los tratamientos médicos en sí, ya que suponen una alteración de las rutinas habituales en la vida de las usuarias.

Si cualquier tratamiento médico es estresante para los pacientes, los tratamientos de RA, con todas las connotaciones emocionales que le acompañan, lo son especialmente más.

Para poder hacernos una idea de las implicaciones emocionales que puede tener el hecho de pasar por un proceso de RA, me gusta en mis consultas recordar el estudio de GUERRA Y Cols. (1998) que indica que “las mujeres sometidas a Técnicas RA tienen un nivel de estrés similar al de las mujeres que se enfrentan a enfermedades graves como cáncer”.

¿Qué ocurre en tu cuerpo y en tu mente cuando tienes estrés?

Cuando sentimos MIEDO por algún acontecimiento; como puede ser el miedo desencadenado después de pensar, por ejemplo, “que nunca conseguiré tener éxito en mi tratamiento de Reproducción Asistida”; algo muy habitual cuando se ha pasado por sucesivos fracasos; se dispara la Adrenalina, y se activan varios dispositivos en nuestro organismo. Éste es un mecanismo de supervivencia que nos prepara para luchar o huir.

Este mecanismo perdura en nuestros genes desde la edad de piedra, cuando nuestros antepasados salían de la cueva a cazar y se encontraban con el gran oso cavernario. La respuesta de su organismo era preparase para luchar contra él o para huir, con el fin de sobrevivir. Por tanto, el miedo es una reacción adaptativa, es decir, es necesaria para prepararnos ante una posible amenaza o peligro.

¿Qué ocurre fisiológicamente cuando tu cuerpo se prepara para una situación amenazante real o imaginaria?

Tus músculos se tensan, el corazón empieza a latir con fuerza, la presión arterial sube, la respiración se vuelve más agitada, la digestión se interrumpe…

Cada uno de estos procesos tiene una finalidad.

La respiración rápida permite que la sangre esté oxigenada, ya que los alveolos pulmonares se abren para la mayor entrada de aire.

Sentimos náuseas y se nos corta la digestión, porque la sangre del sistema digestivo se desvía a los demás músculos del cuerpo para la salir corriendo.

La piel se tensa para evitar hemorragias, por ese motivo tenemos palidez.

El sistema inmune se organiza en torno a la piel, para que no haya infecciones. De esta manera se produce una sobreestimulación alrededor de la piel, lo que puede provocar procesos como psoriasis, dermatitis, eccemas, alergias

Al mismo tiempo que todo esto ocurre, hay una bajada de las defensas o desprotección a nivel interno (ya que se encuentran todas a nivel externo), lo que predispone al organismo a sufrir infecciones del sistema respiratorio o digestivo.

Cuando el peligro disminuye, el sistema nervioso activa un proceso de recuperación. La adrenalina da paso al Cortisol, el cual activa el consumo de grasa almacenada para alimentar las necesidades energéticas del organismo, sin necesidad de comer.  Así que puede pasar bastante tiempo hasta que tengas el mismo apetito que antes. Por este motivo se adelgaza en situaciones ansiógenas. Esta es la llamada fase de Resistencia. Nuestro cuerpo resiste al malestar de manera prolongada en el tiempo.

Si este estado de activación perdura, entraremos en una fase de Agotamiento, donde comienza a actuar la cognición, la parte mental y se produce el desgaste psicológico. Cuando nos encontramos en esta fase, la recuperación puede ser más larga y costosa.

El estrés afecta a todos los mamíferos, la gran diferencia con el humano es que éste tiene la capacidad de PENSAR. Y por tanto no solo se queda en las manifestaciones fisiológicas, sino que también entra en juego la interpretación que estamos haciendo de la situación. Lo que provoca la aparición de la Ansiedad.

En ocasiones la intensidad de la respuesta, la frecuencia con la que aparece o la duración, comienzan a interferir en la vida de la persona y es entonces cuando pueden originarse los trastornos de ansiedad, muchas veces, si no la mayoría, acompañados de somatizaciones como pueden ser los eccemas, trastornos digestivos, migrañas, contracturas musculares…etc.

Si la Ansiedad se agudiza origina un trastorno por ansiedad generalizada caracterizado por preocupación incontrolable y excesiva, que provoca niveles significativos de malestar psicológico, y en algunas ocasiones va a acompañada por ataques de pánico.

¿Qué son los ataques de pánico o crisis de ansiedad, y como reconocerlos?

Un ataque de pánico es aquella crisis donde la persona experimenta elevados niveles de angustia y ansiedad, con intensos pensamientos aterradores de que algo grave puede ocurrir.

Es una respuesta normal en el cuerpo ante una situación desconocida o novedosa, pero agravada por un miedo absolutamente irracional.

Algunas personas confunden la sintomatología que desencadena un ataque de pánico con un infarto cardiaco, por este motivo muchas veces acuden a los servicios de urgencias. La gran mayoría se sorprenden cuando, después de una exploración, les dicen que lo que tienen es Ansiedad y que ha sufrido un ataque de pánico.

Las personas que tienen una crisis de angustia, poseen una sensación de desastre inminente, sensación que alcanza su máximo en cuestión de minutos y durante este tiempo presentan algunos de estos síntomas físicos y psicológicos.

Síntomas Físicos:

  • Palpitaciones o ritmo cardíaco acelerado
  • Sudoración
  • Temblores
  • Sensación de ahogo o asfixia
  • Dolor o malestar en el pecho
  • Náuseas o malestar abdominal
  • Sensación de mareo o de desmayo
  • Ráfagas de calor o escalofríos
  • Entumecimiento o hormigueo

Síntomas Psicológicos:

  • Sensación de irrealidad o de sentirse separado de uno mismo
  • Miedo a perder el control o a volverse loco
  • Miedo a morir
  • Desconcierto
  • Confusión

¿Puede interferir un ataque de pánico en la implantación del embrión?

Una investigación realizada en Holanda, por la Dra. Bea Litsen, del departamento de obstetricia y ginecología de la Universidad Radboud (Holanda) y directora de este estudio, en la que participaron más de 400 mujeres, concluyó que los niveles de ansiedad previos al tratamiento de fertilidad y durante el mismo, no son predictores del éxito de la fecundación.

Reclutaron a 783 mujeres que habían acudido a siete clínicas holandesas para someterse a una fecundación ‘in vitro’ clásica (FIV) o a una inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI). De ellas, 421 completaron los dos cuestionarios necesarios, uno realizado después de recibir información sobre el tratamiento y las instrucciones acerca de la autoinyección de hormonas y otro al que respondieron durante el tratamiento.

«Los niveles de ansiedad durante el tratamiento[…] no eran diferentes entre aquellas mujeres que lograron un embarazo y las que no», apuntan los autores.

Litsen asegura que sus resultados son relevantes aunque, añade que, dada la complejidad del tema analizado, deberían realizarse más investigaciones que profundicen en estos y otros factores que afectan a la fertilidad de las parejas.

Por este motivo podemos intuir que, sufrir un ataque de pánico durante la beta espera, (entendiendo el ataque de pánico como la manifestación más intensa de la Ansiedad), no interfiere en la implantación del embrión. No hay conclusión alguna que así lo demuestre. La Ansiedad en sí altera el estado emocional de las personas, pero no impide un resultado optimo del tratamiento médico.

Considero que es realmente importante atender la sintomatología psicológica que tienen las mujeres a lo largo de los tratamientos médicos de RA, ya que, un desajuste emocional, provoca un intenso malestar, a pesar de que no altere o modifique el resultado de los mismos, con un acompañamiento psicológico logramos sobrellevar la situación de una manera más equilibrada a nivel emocional.

Para ello, desde la clínica, contamos con un servicio de apoyo psicológico a los y las pacientes, mediante intervenciones individuales o de pareja, que están destinadas a disminuir la ansiedad, mejorando la calidad de vida de las personas sometidas a este tipo de técnicas.

Es importante evitar que el estrés se mantenga en el tiempo y comenzar a tratarlo una vez lo hayamos empezado a percibir, antes de que haya hecho mella en nuestra salud física y emocional.

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